"En este mundo no hay nada cierto, excepto la muerte y los impuestos."
Benjamin Franklin Recientemente, se ha puesto de moda el hablar de impuestos y de las instituciones que en nuestro país tienen como misión la recaudación. Independientemente de la denominación, el programa fiscal que de que se trate o si nos encontráramos hablando de impuestos estatales o federales, el presente artículo no versa en modo alguno sobre la legalidad de los impuestos. Hago la presente aclaración para evitar disgustos a quienes de alguna manera u otra trabajan en la recaudación de impuestos.
En la literatura, que es una disciplina que nos permite conocer formas de pensamiento, ideas emociones y sentimientos, encontramos no pocas referencias a los impuestos y los individuos que desafortunadamente tienen la misión (muy probablemente desagradable) de cobrar los mismos.
Algunas de las referencias más antiguas, podemos encontrarlas en la Biblia, en la misma, en diversos pasajes tanto del antiguo como del nuevo testamento el recaudador de impuestos, a veces denominado como publicano es considerado como un individuo rechazado por la generalidad y con la triste fortuna de desempeñar un trabajo impuro. Con mayor desdén se trata a quien recauda impuestos para Roma, quizá sobre todo, por la opinión que tenían los judíos en relación a que los romanos eran un pueblo impuro que sometía al “pueblo elegido”.
Otro caso que merece la pena mencionar es el que se menciona en diversas sagas de la literatura escandinava. Como ejemplo quiero citar la historia de STORKKOEDER, mítico héroe vikingo el cual, estando herido, y al ofrecerse un hombre a prestarle ayuda, al enterarse que el oficio del individuo era recaudador de impuestos, olvidando sus heridas arremete contra éste por tener “un despreciable e indigno oficio”.
En la historia de Francia en la Edad Media, se refieren relatos sobre las constantes invasiones de los barbaros, las incursiones de bandidos y las constantes guerras entre señores feudales. Estos últimos, si bien tenían la prerrogativa de cobrar impuestos en sus tierras preferían, gozar de sus impuestos pero “evitara toda costa ver, oír y tocar a los recaudadores y alguaciles de impuestos, por ser buitres entre los hombres”.
En una época más reciente, encontramos frases como:
"En este mundo no hay nada cierto, excepto la muerte y los impuestos." de
Benjamín Franklin o incluso Albert Einstein quien al referirse al respecto dijo: "Lo más difícil de comprender en el mundo es el impuesto sobre la renta", sin duda no hacia referencia al cálculo sino al motivo de la existencia del mismo.
A mi en lo particular, me causa hilaridad el que se pretenda mostrar en distintos medios de comunicación el que los impuestos y su recaudación sean una noble tarea; no discuto en modo alguno la obligación que tenemos de contribuir por el beneficio de nuestro país, pero si considero que no ha cambiado mucho el panorama desde hace años al respecto de que los que cobran impuestos “viven” de lo que producen los demás. En nuestro país, la Secretaria de Hacienda es con toda probabilidad una de las dependencias más costosas y que se costea precisamente de los mismos impuestos.
Hablando de ello, la mencionada secretaria de Estado no solo debería vigilar el pago de impuestos y su recaudación, también debería tener injerencia en la administración de los mismos y en su correcto uso y aplicación. Con frecuencia los impuestos (independientemente de denominación y concepto) son en ocasiones excesivos si los comparamos con los beneficios reales que espera (y merece) el ciudadano común. Para muestra un botón: en el Régimen de Pequeños Contribuyentes (que ha sido trasladado a los estados), al menos en Michoacán, aparece una taza muy interesante. Si un contribuyente genera ganancias bimestrales de entre $0,00 y $13,000 se pagan $ 151, 000. Me gustaría saber dos cosas: La primera ¿En qué lugar del mundo se considera justicia el que un individuo o asociación no genera ganancias ($ 0.00) y debe pagar por ello? En segundo lugar ¿Nuestros Tesoreros Estatales de todo México y nuestro Secretario de Hacienda podrían vivir con $ 13, 000 bimestrales (menos $ 151.00)? Lo anterior sin contar el despilfarro demagógico de recursos (IFE), las altas cifras de inseguridad, los excesivos e injustificados sueldos de funcionarios públicos, los excesos de los “democráticos maestros” y tantos problemas que se supone que nuestro impuestos debería resolver. En muchos países, cada centavo de impuesto reditúa a quien lo paga mucho más, por ello no existe tanta morosidad ni queja; pero aquí, nuestras autoridades (quizá las mejor pagadas del mundo) se empeñan en vivir bien a costa de los impuestos que pagan los demás.
No cabe duda, la literatura enseña mucho, y las cosas no han cambiado bastante. Me considero un ser humano sencillo y honorable, quizá por ello aún elevo pegarías todos los días para que el Creador me libre de tener en mi familia…un recaudador de impuestos.